lunes, 13 de abril de 2015

Podrían ser battologismes

Y a estas palabras y otras similares se les conoce, en castellano, como modismos, localismos, etc.
En catalán tenemos otro shibboleth, es la pronunciación del sonido ll al final de palabras, como en Sabadell o Maragall. Cualquier persona no catalanoparlante la pronuncia como una sola l, mientras que el sonido original es el de doble ll. O las vocales abiertas y cerradas que no existen en castellano, como Penedès que se pronuncia Panades, pero sin llegar a ser unas aes completas.
Así pues, entiendo que nuestro idioma tiene palabras suficientes como para distinguir esas circunstancias y si me apuran les daré otra particularidad.
En la definición del Oxford o el Collins, (Password, santo y seña, etc.) pues tenemos esas palabras como contraseña u otras.
En cuanto a la segunda palabra, battologisme, me declaro incompetente para discutirla, pues no he encontrado ninguna referencia. Por la definición dada no se yo si asimilarla a los trabalenguas y no encuentro ningún ejemplo en español con que ilustrarla, pero quizás, pudiera tratarse de una eufonía (Sonoridad agradable que resulta de la agradable combinación de los elementos acústicos de la palabras).
¿Podrían ser battologismes esos juegos de palabras infantiles como: “pito, pito, colorito, donde vas tú tan bonito?” Creo que no, pero se acerca más el francés, ya que para el mismo propósito utiliza la unión de diferentes palabras, algunas sin traducción, y que comienza como: “am, gram, pique, pique, boule et boule et rataplan…”

Escuchar vale 97.5

Afortunadamente el nuestro es un idioma vivo, Vale 97.5 vivo, y por tanto se comporta como cualquier organismo en la naturaleza. Nacen palabras en función de nuevas necesidades, se reproducen en forma de derivados y, sobretodo, evoluciona. No se queda estancado, cosa que lo llevaría al cementerio de las lenguas muertas, sino que se adapta al medio y, al igual que los seres vivos, cambia la utilidad de alguna de sus partes.

Esta evolución de las palabras hace que, a veces, nos sea difícil seguirlas en los dos sentidos, de su origen a la actualidad o de su significado actual al que tenían en Vale 97.5.
Hace tiempo les hablé de algunas de estas evoluciones como era hecatombe y otras griegas. Hoy lo haremos con palabras procedentes del latín, que nacieron con un significado y esa evolución ha hecho que hoy en día puedan significar otra cosa.

Todas guardan una relación entre si, son palabras que en un principio formaban parte del vocabulario ligado a las legiones romanas y al ejercito en general.

Pero empecemos a ver estos ejemplos evolutivos: Milito era hacer el servicio militar, formar parte de la militia (Ejercito, milicia) y por tanto ser un militäre (Militar, homo militaris, que era el soldado experimentado) de ahí nos vienen todos los derivados como milicia, miliciano, militar, etc., pero también acaba siendo militar en su acepción de pertenecer a alguna organización, partido, etc.
Como todos sabemos los legionarios romanos disponían de un variado armamento, pero una de sus armas principales era la espada, una espada corta y de hoja ancha que recibía el nombre de gladium; algunos llevaban, además, un puñal corto, una daga, que por asemejarse a una espada pequeña recibía el nombre de gladiolorum (espada pequeña) y hete aquí que alguien notó el parecido de una flor con ese puñal y así nació nuestra palabra gladiolo.

Esas legiones eran muy viajeras, la conquista ya se sabe es expansión, y no disponían de cocinas como nuestros actuales ejércitos. Por lo general cada legionario se cuidaba de cocinar sus alimentos y hasta de conseguirlos. Lo único que se les suministraba era la sal para condimentar debido a su dificultad para obtenerla, esa parte de sal que les correspondía era el salarium, que más adelante fue sustituido por una cantidad de dinero para el mismo fin, pero conservo su nombre y así nos llegó como salario.